«Cada año se abandonan más de 1.000 perros en Asturias»

Proteger y atender animales abandonados a los que dedican recursos y atención directa, acogiéndolos y manteniéndolos hasta que encuentran para ellos un hogar adecuado definitivo; concienciar y llamar la atención sobre el problema del abandono y promover la adopción y tenencia responsable; denunciar el maltrato animal, la malnutrición, condiciones higiénico-sanitarias deficientes, la falta de cobijo o la falta de atención veterinaria; y reinsertar a los animales en un hogar en el que puedan desarrollar una vida plena. Estos son los objetivos por los que la Fundación Protectora de Animales del Principado de Asturias trabaja día a día. Una labor de la que poco se habla, y que hace mucha más falta de la que podemos imaginar. Hoy charlamos con ellos. 

-El sueño se hizo realidad. Apenas un mes de la inauguración de El Perro Feliz, un refugio para animales abandonados en Asturias. ¿Cuál es el objetivo que hay detrás de todo esto?

-El principal objetivo es poner nuestro grano de arena para ayudar a paliar la situación actual de abandonos en Asturias. Cada año se abandonan más de 1.000 perros en  nuestra comunidad, año tras año, y realmente no hay suficientes plazas disponibles para atender a esta cantidad de animales. Sabemos que nuestro centro no va a arreglar el problema, pero sin duda ayudará.

-¿Por qué la importancia de adoptar y no comprar?

-Personalmente, siempre insisto en que se visite algún albergue antes de tomar la decisión y así darse cuenta del problema real. El problema es tan grande que tenemos que implicarnos todos, toda la sociedad, y la solución pasa por darle hogar a los perros abandonados… Los perros que están en refugios y perreras, los que están en acogida temporal, son tantos, que nos necesitan a todos porque sino su futuro es muy negro… y realmente, si se visita un albergue, es difícil que no haya alguno que nos haga sentir especial. Así que adoptar, en todos los sentidos, merece la pena.

-¿Y por qué son tantos aún los casos de abandono?

-Quizás porque estamos haciendo tantos esfuerzos en el producto de esos abandonos, en cuidar y encontrar hogar a los abandonados, que se está dejando un poco el trabajo de reducir las entradas, el trabajo de concienciar a la sociedad, el control de natalidad, la persecución de los casos más sangrantes… La realidad nos supera tanto, que no da tiempo para la prevención, que es la que final trae la cura.

-¿Se tienen cifras?

-En Asturias la única estadística que hay habla de algo más de un millar de abandonos al año, pero como nos consta que esos son solo los recogidos en las estadísticas y que muchos no salen, no sería raro que puedan ser el doble.

-¿Qué medidas deberían tomarse para concienciar de que un perro no es un juguete que puede abandonarse en cualquier esquina?

-Formación en tenencia responsable, desde charlas en coles, campañas en medios de comunicación y también formación para adultos sobre lo que es un perro y la responsabilidad que conlleva durante muchos años.

-Con esto hay que tener cuidado también durante las Navidades, y hay que saber bien a quién se regala un perro.

-De hecho, lo mejor es no reglar un perro, porque es mejor que cada cual elija con quién quiere pasar los próximos 15 años de su vida. Imagínate que eres una persona que pasa todo su tiempo libre haciendo rutas de montaña y que quieres tener perro, entonces alguien, con la mejor intención te regula un bulldog inglés. Desastre. O dejas las rutas o dejas al perro encerrado en casa…, pero intentar hacer rutas largas con un perro así es poner su vida en peligro ya que son especialmente sensibles a hacer mucho ejercicio, a los golpes de calor… Por eso, nosotros recomendamos que cada oveja elija su pareja.

-Desgraciadamente también estamos viendo casos de refugios que cierran por falta de voluntarios o de perreras que están llenas. ¿Qué os parece esta situación?

-Tristísima, pero ciertamente está pasando. Centros saturados, con animales que si bien no los matan, viven en unas condiciones muy por debajo del mínimo deseable. Además, muchos proyectos se van al traste porque una situación tan dura lleva a un desgaste grande de los voluntarios.

-Lo que igualmente está siendo últimamente muy frecuente son los casos de envenenamiento de perros, sobre todo en Gijón. ¿Qué deberíamos hacer entre todos para intentar ponerle freno?

-Es un tema complicado porque es difícil de identificar y probar la autoría. Debería haber más control por parte de la autoridad competente, más interés en luchar contra esta lacra, incluso instalando cámaras en parques. Y por parte de los propietarios, intentar que nuestros animales no causen molestias a las personas que no les gustan, hacer todo lo posible para tener una feliz convivencia entre todos.

-Supongo que el objetivo final de la protectora es el de darle un final feliz a esos animales. ¿Se está consiguiendo?

-Lo cierto es que tenemos un cierto perfil de perro y gato que encuentra hogar y que llenan nuestra álbum de finales felices y nos motiva mucho para seguir en la pelea diaria. Pero también tenemos una asignatura pendiente con ciertos perros: perros potencialmente peligrosos, machos de cierta edad y tamaño grande… que pasan años esperando que alguien se fije en ellos, que no se recibe ni una sola solicitud de adopción, y es bastante duro…

-Y no sólo perros, sino que también hay gatos en adopción. 

-Sí, el problema de los gatos es incluso mayor que el de los perros, pero son los grandes olvidados por las adminsitraciones.

-Lleváis trabajando desde el 2012, ¿cuál es el balance de todos estos años? 

-Cumplimos justo ahora cinco años y el balance es muy positivo. Uno de nuestros grandes objetivos, inaugurar un refugio de animales como los que hemos visto en los países más avanzados en esta materia y lejos del concepto perrera que tenemos en nuestro país,  ya es una realidad, así que no podríamos estar más satisfechos. Es algo que ya va a quedar para los animales desamparados, algo que nos va a sobrevivir a todos. Ojalá en unos años sea la norma y no la excepción un centro así.

-¿Y que queda aún por hacer? 

-Mejorar la legislación y hacer que se cumpla. Dotarla de presupuesto para que no se quede en papel mojado. Concienciar para que el número de abandonos disminuya cada año con el fin de que finalmente se reduzca a las situaciones realmente graves en las que todos podemos encontrarnos en un momento de la vida y que, además, los animales que se ven en esa situación no sean abandonados en bosques y cunetas, sino que sean entregados en centros por sus propietarios y no tengan que vivir la traumática experiencia a nivel físico y emocional de verse tirados en la calle.

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