«Los envenenamientos a perros son de perturbados, y deberían imponerse condenas más duras»

Aportar su granito de arena para que muchos animales tengan una vida feliz. Se dice rápido, pero la labor es fundamental. En ello trabaja desde hace años la Asociación Alma Animal de Asturias, que tiene un centenar de animales bajo su cargo a la espera de una nueva familia. Mientras tanto, se hacen caro con todo el cariño del mundo del albergue de Mieres, desde donde luchan para que de una vez por todas los animales sean respetados y tratados como merecen. Su lema es ningún perro enjaulado, así que ya sabes: ¡adopta! 

-¿Por qué creasteis esta protectora, qué os lleva a hacerlo a pesar del esfuerzo y el trabajo que conlleva? 

-Nos juntamos en principio como particulares para el rescate de algunos perros y finalmente decidimos constituirnos legalmente para ayudar en la medida de nuestras posibilidades porque es una pena y un dolor ver día tras día animales de los que nadie se hacía cargo.

-Lo cierto es que hay demasiados aspectos que mejorar sobre el respeto hacia los animales. 

-Creemos que poco a poco hay más concienciación al respecto y que, por ejemplo, se tiende menos a comprar y más a adoptar, menos a abandonar en las calles y más a molestarse en buscar una nueva familia cuando no puedes hacerte cargo… Pero aún queda mucho camino cuando cada día vemos casos de maltrato o saturación en las perreras.

-El caso de Nicolás, el perro apaleado que apareció en un basurero en Oviedo se hizo viral. Pero, ¿hay muchos más como éste que no conocemos? 

-Claro que los hay, desde perros recogidos en unas condiciones lamentables, atados para dejarlos morir en algún rincón, perros que han sido usados para peleas  o gatos de la calle que han sufrido a manos de la gente por ser demasiado confiados…

-También son frecuentes las denuncias por venenos en espacios públicos, sobre todo en Gijón. ¿Qué os parece esto?

-Es simplemente de perturbados. Quien pone veneno en un espacio público al alcance de animales y de niños es que no está bien. En estos casos tendrían que ser los ayuntamientos y policía quienes trabajen a fondo para terminar con estos casos, con investigaciones, más seguimiento, y condenas mucho más duras.

-Suponemos que la solución pasa por concienciar y educar. 

-Por supuesto, las nuevas generaciones son nuestra esperanza. Niños que crezcan respetando a todos los seres vivos. Por nuestra parte hemos dado charlas en colegios siempre que nos lo han pedido, y la respuesta de los más pequeños siempre es buena, son esponjas que cogen rápido la información y que empatizan con los sentimientos demás.

-Mientras tanto, afortunadamente existen asociaciones como la vuestra que intentan dar una segunda oportunidad a esos animales que están solos. 

-Es ciertamente un poco triste que el futuro de los animales dependa de personas voluntarias como nosotras y no estén protegidos, como debería de ser, por ayuntamiento y otras administraciones. Pero hasta que la legislación mejore y además se cumpla (porque de nada sirve tener una ley que no se lleva a cabo), aquí estaremos todas estas personas que dedicamos nuestro tiempo libre a aportar nuestro granito de arena para que al menos un animal pueda tener la vida que se merece.

-¿Cuántos animales tenéis ahora mismo esperando una familia?

-Tenemos alrededor de 10 gatos y 90 perros.

-Perros, pero también gatos, que a veces parecen ser los más olvidados.

-Sí, son los grandes olvidados en todos los aspectos. En época de camadas se rescatan docenas de cachorros que suelen encontrar familias, pero los que no lo hacen, crecen y parecen volverse invisibles. Hay muy pocas adopciones de gatos adultos por desgracia.

-Adoptar, apadrinar, acoger. Todo vale para echar una mano. 

-¡Por supuesto! Adoptar siempre que lo hayas pensado y valorado bien es salvar la vida del perro o gato que te llevas y dejar hueco para poder rescatar a otro. Pero las acogidas para nosotras son directamente imprescindibles, son muy importantes para ayudar a ver cómo se comporta un animal en familia, para enseñarles los hábitos y costumbres de la vida fuera del albergue, para ayudarles a perder miedos, a sociabilizar…

-¿Y de qué otras formas se puede colaborar con la asociación?

-Viniendo a pasear a los perrinos que están en el albergue de Mieres, que os esperan todos los días; no es sólo un paseo, es el contacto con distintas personas, los mimos, los cepillados… Necesitan ese contacto fuera de las jaulas tanto como comer! Ayudando en los stands cuando vamos a ferias o a recoger donaciones para los animales por ejemplo, o con traslados solidarios cuando tenemos que llevar un animal al veterinario.

-En todo este tiempo que lleváis trabajando, ¿ha habido una evolución o sinceramente queda demasiado por hacer? 

-Queda mucho por hacer. Empezando por el cumplimiento de la actual legislación que obliga a los ayuntamientos a hacerse cargo de los animales domésticos errantes  en sus municipios y que no se está cumpliendo. En muchos de los concejos asturianos, aparece un perro abandonado y el ayuntamiento se desentiende. Y no digamos ya en cuanto a los gatos, solo Oviedo y Gijón disponen de gatera municipal, así que están totalmente olvidados.

-Una de las noticias de las que se está hablando mucho últimamente es la reforma de la Ley para dejar de considerar a los animales cosas. Es un paso, pero ¿qué es lo realmente prioritario?

-Como te decía, lo primero sería cumplir la legislación que ya tenemos. También nos parece que el concepto de ‘maltrato’ debe ser más amplio. Ahora mismo un perro encadenado de por vida a la intemperie con un recipiente de agua verde y comiendo un par de veces a la semana, es legal. Eso hay que cambiarlo de raíz, hay que buscar un mínimo bienestar y obligar a su cumplimiento.

-¿Y cuáles son los objetivos de la Asociación Alma Animal Asturias para todo lo que está por venir? 

-Ahora mismo nuestro objetivo a corto plazo es seguir mejorando las condiciones de vida de los habitantes del albergue de Mieres. Llevamos varios meses al cargo de la perrera municipal y queremos por supuesto encontrarles un hogar a todos ellos, pero mientras tengan que estar allí, intentaremos que sus condiciones de vida sean las mejores posibles. Estamos llevando a cabo reformas en las instalaciones, poco a poco, para hacerles la vida algo más bonita mientras llega su oportunidad, y trabajando día a día con los perros más miedosos para tratar de conseguir su inserción en la vida fuera de las jaulas.

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