«El mundo no es ese lugar horrible que nos muestran cada día»

Durante cuatro años desde Barcelona hasta Montevideo: 1.300 días de viaje, 120.000 kilómetros por carretera, 16 ferrys, 12 aviones, 5 etapas, 1 familia, 1 autocaravana y 1 sueño. Porque sí, todo ello se resume en una quimera, en un anhelo que ahora ya es realidad. En definitiva, un viaje por los cinco continentes para conocer cientos de proyectos que están cambiando el mundo. Esto es Road4World, el proyecto de Ana, Martín y sus hijos Genma y Mateo, su granito de arena para hacer posible que la realidad de los seres humanos cambie. Nunca un viaje ha merecido tanto la pena.

-‘Sueños que transforman, ideas que cambian el mundo’. Este es el lema, pero ¿cómo consigue esta familia que cambie el mundo?

-Nuestro ‘granito de arena’ para cambiar el mundo tiene varios formatos. Entrevistamos personas y proyectos que están aportando transformación en diferentes ámbitos sociales a lo largo y ancho del mundo, y lo compartimos desde una Web serie llamada ‘Otro Mundo está Ocurriendo’. También hacemos charlas inspiradoras con emprendedores sociales porque creemos que una de las claves para conseguir entre todos cambiar el mundo es inspirar, y así empoderarnos y entender que a veces con una simple decisión podemos generar una transformación y repercutir positivamente en nuestro entorno. Utilizamos las redes sociales para construir junto a nuestra comunidad (principalmente personas de España y América Latina), compartiendo vídeos en directo e invitando a reflexionar y compartir opiniones sobre diferentes temáticas. El objetivo es el mismo: buscar hacer pensar, sentir y actuar para todos convertirnos en agentes de cambio. Damos charlas y conferencias y comenzamos ahora a impartir talleres prácticos que se llaman ‘De la idea a la acción’. Nos hemos dado cuenta de que muchas personas quieren dar un paso adelante pero no saben cómo hacerlo, así que también estamos comenzando a aportar valor para acompañar y formar a personas que tienen grandes ideas pero les falta dar el primer paso. Hemos publicado un libro que va en la misma dirección. Se llama ‘Viaje al centro de tu sueño’. La primera edición la publicamos gracias a un crowfunding y ahora fue editado por Ediciones Presencia, estamos muy contentos. Es un libro interactivo, lleno de juegos y propuestas para reflexionar, pero sobre todo para ponerse en marcha. Y bueno mil propuestas más que pueden descubrir en nuetra web o desde las redes sociales.

-¿Y cómo surgió Road4World, qué hay detrás de todo este proyecto?

-Road4World comenzó con la unión de sueños, ideas y proyectos que desde hacía tiempo veníamos dando forma, junto a la posibilidad de realizar un viaje en familia que nos permitiera disfrutar juntos como familia y aportar un impacto positivo social. Queríamos volcar nuestros conocimientos profesionales al bien común, queríamos compartir en primera persona con nuestros hijos el hecho de que el mundo no es ese lugar horrible que nos muestran cada día desde los medios de comunicación masivos. Queríamos visitar y mirar a los ojos a las personas que un día decidieron dejar de hablar y comenzar a actuar. Y sobre todo, queríamos crear un puente para hacer llegar todos los proyectos de transformación que existen actualmente en el mundo y que se encuentran tan dispersos que creemos que todo está mal, cuando en realidad cientos de miles de personas trabajan cada día para cambiar nuestra realidad. Un cambio que se está dando de forma horizontal, colaborativa y en todas partes del mundo de diversas formas.

-El proyecto es un viaje, pero también es educación, familia, cambio, colaboración. Nos habéis contado cómo surgió, pero ¿cuál es ese objetivo que lo motivó?

-Generar transformación. Para cambiar el mundo no es necesario atravesar un continente regalando mensajes de paz, quizás solo es necesario cada día intentar ser positivo. Si todos lo hiciéramos, el mundo sería otro. Así que a través de diferentes herramientas que vamos sumando, invitamos, inspiramos y acompañamos a las personas para convertirnos en el cambio que deseamos ver en el mundo. Es posible y vale la pena.

-Habéis terminado ya la primera etapa en la que durante seis meses habéis recorrido Europa de forma ininterrumpida. ¿Cuál ha sido el mayor aprendizaje?

-Fueron tantos y tan intensos… nos quedamos con la idea de que las personas quieren ayudar, necesitan ser escuchadas y desean creer que el cambio es posible (en sus vidas, en sus entornos, en el mundo). Cada vez que llegábamos a una ciudad, pueblo o paraje natural, en el momento en el que abríamos la puerta de la autocaravana comenzaban a llegar personas a preguntarnos sobre el proyecto. Pero sobre todo querían conocer cómo nos habíamos animado a hacer algo tan diferente, preguntarnos si teníamos miedo, hablar con los nenes para conocer sus sensaciones, invitarnos a comer en su casa o brindarnos su apoyo si nos encontrábamos en una situación problemática. Siempre encontramos una búsqueda de algo más en sus vidas, de movimiento y nos dimos cuenta de que nuestro proyecto generaba una especie de efecto espejo y las personas se preguntaban por sus sueños, sus proyectos, sus ideas de cambio, y se quedaban pensando que quizás no era imposibles realizarlos. Para nosotros esto ha sido transformador. Por ejemplo un país que nos sorprendió fue Alemania. Llegamos con un preconcepto de que los alemanes eran fríos y cerrados, sin embargo fue el país donde más familias y casas visitamos.

-¿Y para cuándo la segunda etapa?

-Finales de junio. Si todo sale bien nos vamos para América Latina. Pero bueno, paso a paso.

-Contadnos, ¿cómo es el día a día en la autocaravana?

-Al principio nos costó bastante adaptarnos, sobre todo sentirlo como nuestro hogar, escuela, oficina… ¡el cambio fue brutal! Pero antes de salir de España ya lo habíamos conseguido y la autocaravana es nuestra casa sobre ruedas en todos los sentidos. Los peques participaban de forma activa en todas las tareas diarias (el agua, la electricidad, nivelar cuando llegábamos a un sitio), cada uno comenzó a coger responsabilidades. Cuando nos tocaban días de lluvia buscábamos alternativas porque lo de estar cerrados en pocos metros cuadrados no es para nosotros. Así que aprovechábamos para trabajar y estudiar, pero buscábamos opciones para pasar la tarde en un museo, hacer la compra o ir a tomar un café. Cocinar, lavar la ropa, jugar… todo es posible, ¡nos encanta la autocaravana! Lo que más nos gustaba a todos era llegar a un sitio y antes de nada abrir la puerta y salir a descubrir el nuevo paisaje. Eso era genial. Genma y Mateo cogían sus bicis o patines, y les encantaba descubrir por si mismos el lugar dónde habíamos llegado.

-¿Por qué elegisteis este vehículo?

-Porque es el único que nos brinda la posibilidad de llevar nuestra casa a cuestas. Durante nuestro viaje trabajamos, estudiamos, desarrollamos el proyecto y seguimos con nuestra vida familiar. La autocaravana nos permite generar espacios independientes para realizar cada una de las tareas y compartir un espacio que, aunque sea pequeño, es suficiente para ser un hogar. Buscábamos viajar con un punto de referencia. El paisaje cambia, el idioma también, pero nuestra casa siempre es la misma, nos da seguridad, calor y estabilidad, algo que consideramos imprescindible para un viaje en familia. Ha sido una buena elección.

-Los pequeños de la familia estarán encantados.

-Ellos felices. Han vivido cosas increíbles. Han aprendido lo que no pueden imaginarse. Les encanta la geografía, de hecho ellos se encargaban de descubrir las particularidades de cada país. Cuando llegábamos a una ciudad, visitábamos los sitios que ellos mismos habían elegido y… ¡les encantaba! Luego aprendieron a relacionarse con personas que apenas conocían de una forma muy cercana y natural, y tienen amigos en cada uno de los países que visitamos. Ahora que estamos en casa en una pausa del viaje, van a su escuela rural y están felices de estar aquí, y con ganas de la siguiente etapa. Al principio habíamos planificado el viaje de forma ininterrumpida durante cuatro años, pero ahora nos damos cuenta que este formato de hacerlo por etapas es mucho más enriquecedor para todos, pero sobre todo para ellos. Están con sus amigos, en su escuela y durante 3 o 4 meses al año viajamos juntos. Están encantados.

-Su educación es una de las cosa que más os preocupa. ¿Cómo habéis hecho para continuar con sus estudios?

-Durante los primeros tres meses del viaje, los niños estaban aún en curso escolar. Los matriculamos en el CIDEAD que es el sistema de educación a distancia del gobierno de España. Un sistema que realmente no nos gustó nada porque la exigencia para las edades que tienen es desmedida, pero era una solución para que pudieran seguir con su escolarización. Genma que estaba en cuarto de primaria hizo sus exámenes finales de curso en A Coruña. Fue complicado, pero consiguió superarlos de la mejor forma. Luego el aprendizaje desde la experiencia del viaje y el proyecto fue maravillosa. Nunca antes los habíamos visto tan sorprendido e ilusionados por conocer historia, geografía o matemáticas. Mateo quería entender los carteles que indican la longitud de un puente, pero no conocía los números de más de tres cifras y en Austria los túneles tienen kilómetros de largo. Un día, sin apenas darnos cuenta, leía números de cinco cifras perfectamente. Actualmente como creemos que el sistema a distancia no es la mejor opción para ellos, hemos decidido que las siguientes etapas del viaje se harán durante los meses de verano, para que puedan seguir sin problema en su escuela de siempre.

-Acabáis de celebrar la semana de la educación, ¿cuáles son esas propuestas, esos cambios que creéis que hacen falta?

-La educación está en completo movimiento, así como todos los aspectos que conforman nuestras sociedades. Creemos que muchísimos educadores y escuelas están dando saltos enormes hacia una educación más inclusiva, respetuosa, donde las emociones tienen lugar, y la experiencia es el cambio más importante para que el conocimiento llegue y se quede. Lo de repetir de memoria para aprender conceptos que nos resultan abstractos y ajenos en un mundo que va a una velocidad de vértigo, ya no funciona. Antes las escuelas preparaban a los niños para trabajar en las fábricas. Hoy los niños necesitan aprender a adaptarse, a tener sus propios criterios, a empoderarse para buscar alternativas a las problemáticas que se les presentan… un nuevo mundo necesita de nuevas escuelas, y somos muy positivos con el proceso que se está generando en todo el mundo en este sentido.

-Os habéis implicado totalmente con este proyecto. También con talleres y charlas en cada uno de esos lugares que vais recorriendo. ¿Cómo está funcionando?

-Lo de las charlas y conferencias fue algo que vino a nosotros de forma totalmente inesperada. Es verdad que es algo que nos encanta hacer, hablar con la gente, compartir ideas, inspirar a la acción, pero no era un planteamiento que tuviéramos al inicio desde Road4World. Cuando comenzamos el viaje, empezamos a recibir invitaciones para compartir nuestras experiencias y objetivos en escuelas, institutos, centros culturales, librerías… y nosotros encantados. Hasta que llegó la invitación del equipo de TEDx Gracia en Barcelona para dar una charla. WawwW. ¡Fue una alegría tan grande! Así que dimos esa charla, que fue el desafío más grande que hemos tenido hasta ahora en comunicación. Lo hicimos en familia y se llamaba ‘Otro mundo está ocurriendo’. La pueden buscar en YouTube o nuestra web. A partir de ahí, empezamos a recibir invitaciones para compartir nuestra experiencia en foros, empresas, organizaciones… y es lo que estamos haciendo. Mientras, el taller, como dijimos al principio, ayuda a la gente con ideas a dar el primer paso. Es un taller súper movilizador, para trabajar a tope durante 8 horas. Cada persona que asiste se lleva un plan de acción para plasmar sus ideas y sueños. Estamos muy contentos porque está despertando mucho interés. Los próximos meses estaremos en Valencia, Castellón, Barcelona y Valls. Ahora estamos trabajando para poder ofrecerlo también de forma online. ¡En ello estamos!

-Sinceridad, ¿dio mucho miedo enfrascarse en algo así?

-Al momento de tomar la decisión no tanto. Somos personas muy inquietas y nos encanta cuando nos planteamos un objetivo llevarlo adelante. El proceso de dejarlo todo para comenzar el viaje fue mucho mejor delo que imaginamos en un principio. Lo vivimos juntos, en familia, rodeados de amigos, y fue muy enriquecedor. Nunca nos habíamos emocionado tanto como con los preparativos para este viaje. Fue precioso y muy intenso. Luego, durante el viaje, sí sentimos miedo. No por situaciones peligrosas, en ese sentido todo lo contrario. Pero sentimos miedo porque a veces no nos daba el tiempo para dedicar todas las horas necesarias al trabajo, lo cual repercutía en nuestros ingresos y presupuesto. A veces nos preguntábamos si estábamos haciendo lo correcto, sentíamos que estábamos locos. Pero siempre, siempre aparecía una persona o situación que nos decía «oye, esto está genial». Así que luego de analizarlo, charlando entre los cuatro, llegábamos a la conclusión de que estábamos felices y queríamos continuar. Tenemos muy claro que si en algún momento del proyecto o del viaje alguno de los cuatro no se siente bien todo deja de tener sentido. Mientras lo disfrutemos, para adelante.

-Ya habéis comprobado que merece la pena.

-Muchísimo. Sobre todo por las personas que hemos conocido y por poder compartir algo que ahora para nosotros es indiscutible: el mundo es hermoso, y con mucho más positivo que negativo. Solo hay que cambiar la mirada y colaborar para que lo bueno se multiplique. Vale la pena perseguir los sueños, dar un paso hacia lo que deseamos, brindar lo mejor de nosotros porque así contribuimos a un mundo mejor.

-Realmente, ¿otro mundo está ocurriendo?

-Sí. Sí que está ocurriendo otro mundo que crece y se multiplica. Personas, colectivos, organizaciones, estructuras, formas de hacer… todo está cambiando y lo está haciendo en base a la colaboración, la sostenibilidad, la responsabilidad. Aún queda un largo camino por recorrer está claro, pero lo importante es centrar la mirada en cómo se están construyendo nueva formas, nuevos valores, y mucha acción para que todos vivamos en el mundo que soñamos. Siempre repetimos esta frase que actualmente da nombre a una de las conferencias: imposible es solo una palabra.

 

 

 

 

3 respuestas

  1. Muchas gracias por la entrevista y la oportunidad de hacer llegar a más personas nuestro proyecto social. Están todos invitados a sumarse, a ser parte de la comunidad, a participar con ideas, opiniones y reflexiones y sobre todo, los invitamos a dar un paso adelante porque cada uno de nosotros somos el cambio que deseamos ver en el mundo. Un abrazo!

    1. Muchísimas gracias a vosotros. Ojalá muchos se sumen a esta forma de ver el mundo. A nosotros ya nos habéis convencido. #OtroMundoEstáOcurriendo =)

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