Cómo la autocaravana cambió mi vida

Contando las horas para volver a arrancar. Así es como nos pasamos la vida los que viajamos en autocaravana. Descontando el tiempo que falta para volver a ponernos en marcha, con un destino en mente y la libertad como compañera de viaje. Nunca hubieras pensado que aquello que llegó casi por casualidad acabara convirtiéndose en una forma de vida. Pero desde que la autocaravana llega a tu vida casi todo empieza a cambiar. La cantidad de cosas que uno aprende encima de estas cuatro ruedas, aseguramos, que no se paga con dinero.

Gracias a la autocaravana uno se vuelve un amante empedernido de la naturaleza. Aprende a valorar como nunca el aire puro, los lugares que no han sido contaminados por la mano humana, el verde de los bosques y el azul del mar. Y uno aprende, sobre todo, a respetarla, a comprender que al medio ambiente hay que quererlo porque nos hace el viaje bonito.

Gracias a la autocaravana uno aprende a hacerse fan de la vida. Uno viaja en busca de emociones, de amaneceres, de atardeceres, de noches estrelladas y de paisajes ante los que merece la pena detenerse.

Gracias a la autocaravana uno comprende que no existen razas ni pueblos, que todos somos uno, y que esto se demuestra en la cercanía, el cariño y la hospitalidad que te reciben en aquellos lugares por los que viajas. (De las contadas excepciones mejor vamos a olvidarnos).

Gracias a la autocaravana uno  se da cuenta de que las cosas más importantes de la vida no se aprenden en los libros, sino que se aprenden viviendo.

Y gracias a la autocaravana uno es consciente de que no hace falta mucho para ser feliz, de que las mejores cosas no cuestan dinero y que la felicidad se consigue si vas tras ella.

Así te cambia la vida la autocaravana. Porque uno es lo que es gracias a sus vivencias. Y el mundo que nos hemos encontrado en cada viaje

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