Viajar en autocaravana o camper es, para muchos, la máxima expresión de la libertad. Despertar cada día en un código postal diferente es un privilegio, pero esa libertad tiene una letra pequeña: el espacio. Tras más de 30 años de experiencia en el sector de seguros para autocaravanas, en Correduría Velasco no solo sabemos de pólizas y coberturas; hemos escuchado miles de historias de clientes y amigos sobre lo que realmente ocurre cuando la puerta se cierra y comienza la vida en ruta.

Pasar de una casa de 90 metros cuadrados a un vehículo de apenas 12 es un choque cultural. Para que tu viaje no se convierta en un episodio de «Supervivientes», hemos recopilado esta guía con un toque de humor y mucha psicología camper.

El rompecabezas de la organización: El orden como terapia

En una vivienda convencional, dejar una chaqueta sobre una silla no es un drama. En una furgoneta camper, esa chaqueta puede bloquear el acceso a la cocina, al baño o al panel de control. El desorden físico en espacios pequeños se traduce rápidamente en estrés mental.

  • La ley del «uno entra, uno sale»: Antes de comprar ese souvenir gigante o ese nuevo utensilio de cocina, piensa si tienes sitio. Si entra algo nuevo, algo debe salir.
  • Verticalidad y contenedores: Aprovecha las paredes y el interior de los armarios con redes y organizadores. Si cada objeto tiene su «matrícula» y su lugar asignado, ahorrarás horas de búsqueda y discusiones innecesarias.
  • Limpieza relámpago: No acumules platos. En una autocaravana, tres platos sucios ya ocupan la mitad de la encimera. Limpiar sobre la marcha es el secreto para mantener la paz visual.

 

La coreografía del pasillo: El baile de la cortesía

El pasillo de una autocaravana es el lugar más transitado y, a la vez, el más estrecho del mundo. Cruzarse con otra persona requiere una coordinación digna de un cuerpo de baile.

  1. La zona de exclusión de la cocina: Cuando alguien está manipulando fuego o cuchillos, esa zona es sagrada. El resto de la tripulación debe permanecer en los asientos de cabina o en la cama.
  2. Comunicación asertiva: Sustituye el empujón por un «paso por detrás» o «¿me dejas un segundo?». Parece una tontería, pero tras cinco días de lluvia encerrados, los buenos modales son el mejor lubricante social.

 

Gestión de suministros y «tareas grises»

Nada pone más a prueba una relación que el momento de gestionar los depósitos. Es la cara B del vanlife, esa que no sale en las fotos de Instagram con filtros bonitos.

  • Autonomía compartida: Todos los viajeros deben saber cómo funciona la centralita. No hay nada más frustrante que quedarse sin agua en mitad de una ducha porque alguien no comprobó los niveles.
  • El dilema del poti: Vaciar el WC químico es la tarea menos deseada. En lugar de que sea una fuente de conflicto, integradlo en la rutina de repostaje de combustible. «Tú llenas el gasoil y el agua, yo me encargo del vaciado». El equilibrio es la clave del éxito.

 

El derecho al «momento de soledad»

Estar juntos no significa tener que interactuar cada segundo. El error más común de los novatos es intentar hacer todo a la vez.

  • Auriculares como señal de «no molestar»: Estableced que el uso de auriculares es el equivalente a cerrar la puerta de una habitación. Es un espacio privado virtual.
  • Actividades por separado: Si paráis en un pueblo, no es obligatorio ir siempre de la mano. Uno puede ir a comprar el pan mientras otro se queda relajado escuchando un podcast. Esos 20 minutos de separación son oxígeno puro para la convivencia.

 

No permitas que un imprevisto empañe tus vacaciones. En Correduría Velasco te ayudamos a encontrar el seguro que mejor se adapta a tu forma de viajar. Contacta con nosotros para conseguir tu presupuesto gratuito.

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