Ir de camping NO es «turismo de pobres»

 

Adiós al daiquiri y hola a la gaseosa. Ya no más interminables sesiones de fotografías con paisajes de aguas azules y playas paradisiacas en el Caribe. Ya no más cenas donde demostrar cómo se hace el sushi en Tokio. El spa deja paso a la siesta paellera. Frente al resort triunfan el camping y la caravana. ¡Y nosotros nos apuntamos! Olvídate de la imagen que se tiene sobre este tipo de turismo. Ir de camping no es «turismo de pobres». Dormir a sólo 20 metros de la playa mientras escuchas las olas del mar, alejarse del bullicio de la ciudad y disfrutar de la familia sin horarios es todo un lujo.

Ir de camping no es sinónimo de incomodidades, de suciedad ni de cutrerío. Ir de camping es disfrutar del entorno, desconectar por completo y vivir una experiencia que, al menos, debes probar una vez en la vida. ¿Quieres saber por qué?

  • Vives de una manera diferente: pasar unas vacaciones en un camping es vivir unos días sin paredes. Y eso, eso no se paga con dinero. Los cuadros de la pared se cambian por árboles, y el despertador por el trinar de los pájaros. Disfrútalo, relájate y aprende a vivir de otra manera. Lo mejor que puede pasarte es que no tengas cobertura. Y sí, eso de vez en cuando, tampoco se paga con dinero.
  • Desconectas: tranquilo, podrás comprar el periódico cada mañana para saber cómo va el mundo. Pero olvídate de correos, WhatsApp y rutina. Ir de camping es precisamente eso, es disfrutar sin pensar en nada más. Es maravillarse del entorno y no mirar el reloj. ¡Y esto cada vez más es un lujo!
  • Los niños disfrutan: los más pequeños no van a dejar de sonreír. Tendrán actividades durante el día, juegos, deportes y un montón de niños más para compartir la experiencia. Alejados de la ciudad, disfrutarán como lo que son de la vida en plena naturaleza en la que nada es como en la bulliciosa ciudad.
  • Se convive más: es una ocasión genial para pasar tiempo con la familia y para además incrementar el círculo de amigos. Una de las principales razones por las que nos gusta el camping es por su ambiente familiar, por lo agradable que es la gente. Allí las malas caras no existen. Conocerás y hablarás con un montón de gente, con la que convivirás durante todo el día, y que podrán convertirse en amigos.
  • Aprendes a vivir con lo mínimo: tienda, nevera, unas linternas, cocina, una mesa y unas sillas… poco más hace falta en tu maleta. Ni cafetera de cápsulas, ni bañera hidromasaje, ni portátil última generación. Te darás cuenta de que lo importante no es lo que tienes, sino a quien tienes.

 

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