La moda de viajar con la casa a cuestas

Nos gustan las caravanas. Y mucho. Ponerse en la piel de Thelma y Louise y salir a la aventura a ver que nos depara la carretera es algo cada vez más demandado. Son muchos los turistas que deciden planear unas vacaciones diferentes, lejos de reservas en hoteles y de preocuparse en donde cenar cada noche. Ellos apuestan, literalmente, por viajar con la casa a cuestas.

Las caravanas son una opción cada vez más de moda. Se acabó eso de esperar en el aeropuerto por un avión que lleva varias horas de retraso, de dejarnos los ahorros en hoteles que no son ni de lejos como parecían en las fotos y de acabar comiendo en restaurantes donde lo mejor de la carta tiene mucho que envidiar a la comida casera. Viajar con la casa a cuestas parece la mejor solución.

Si bien cada vez más las caravanas llenan las calles, su historia se remonta más de un siglo atrás. La empresa francesa Panhard & Levassor sacó en 1890 la primera al mercado. En España habría que esperar a los años 50 para verlas primeramente en Cataluña, por el ser el principal destino de los turistas europeos. Pero cuando llegó lo hizo para quedarse.

Arrancamos el viaje. ¿El destino? Nos da lo mismo

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