El copiloto perfecto

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«¡Trata de arrancarlo Carlos! ¡Trata de arrancarlo por Dios!»  Quien no recuerda las palabras de Luis Moya, el copiloto de Carlos Sainz, en el Rally de 1998, cuando el coche dijo basta a 500 metros de la meta. Hoy le recordamos porque Moya refleja a la perfección como ser un buen copiloto. Si tú también quieres sentar a tu lado en el coche al acompañante perfecto, lee para saber a quien elegir!

Que los pasajeros pueden ser los mejores compañeros de viaje es una realidad si saben cómo comportarse, y lo cierto es que cuenta con un papel mucho más crucial de que se puede esperar para la seguridad en el vehículo. Tanto que está demostrado que los conductores que viajan solos tienen más propensión a sufrir un accidente, mientras que los que conducen acompañados tienen un punto más a su favor para no sufrir ningún siniestro en carretera. ¿Cómo tiene que ser el copiloto para conseguirlo?

  1. Según varios estudios, quien cumple el perfil del copiloto perfecto es un hombre entre 60 y 69 años que reúne las siguientes características:No distrae al conductor: mantiene una conversación natural con él para evitar la somnolencia, aunque sin hablar en exceso para que no se agote; no le indica que gire la cabeza para mirar algo que le haya llamado la atención en  el entorno; no critica continuamente sus decisiones al volante para no generar mal ambiente o tensión, sino todo lo contrario, transmite tranquilidad en momentos de emergencia o de caos circulatorio.
  2.  Muestra una conducta responsable: lo que en la práctica significa, por ejemplo, que lleva puesto el cinturón de seguridad, que no enseña el teléfono móvil al conductor cuando recibe algún mensaje o llamada entrante y que, por supuesto, no consume alcohol o drogas para evitar efectos negativos en el interior del vehículo, del mismo modo que no va a permitir que el conductor coja el coche bajo dichos efectos.
  3. Está atento para que se cumplan las normas de circulación: Anticipa la presencia de pasos de cebra, semáforos o señales, recuerda la velocidad adecuada y el respeto de la distancia mínima de seguridad con relación a “obstáculos” del entorno como otros vehículos, peatones, ciclistas o motoristas. Como se suele decir, cuatro ojos ven más que dos. Además, cualquier imprudencia puede tener graves consecuencias para todas las personas que viajan en el vehículo e incluso para otras que circulan o se mueven por la misma vía.
  4. Colabora con la causa: o lo que es lo mismo, tiene una actitud participativa: programa el GPS y guía al conductor en caso de despiste, sin dar indicaciones continuamente y nunca cuando ya no hay tiempo de reacción; se encarga de sintonizar la emisora de radio o de poner la música a un volumen normal, pero sin manipular de manera continua los elementos del salpicadero para no entorpecer los movimientos que pueda realizar el conductor; si también conduce, puede ofrecerse como su relevo en viajes largos; ayuda a buscar aparcamiento; tiene a mano la carpeta con los documentos del vehículo en vigor por si en algún momento se los solicitan al conductor –permiso de conducir, seguro, informe de ITV, etc.
  5. Responde a las necesidades que puedan presentar los pasajeros: facilita agua y comida para que se mantengan hidratados y alimentados y los entretiene para que viajen felices.

 

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